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Evolución de un inversor en valor

Poco tiene que ver el Warren Buffett de las últimas décadas al frente de Berkshire Hathaway junto a Charlie Munger y con cierta influencia de Philip Fischer, con aquel que iniciaba una extensa y exitosa carrera como inversor de la mano de Benjamin Graham. Su evolución desde las colillas de cigarros hacia las ventajas competitivas puede ser el reflejo de un proceso más amplio que transita casi todo inversor en valor.

La experiencia (errores acumulados) y el deseo por el aprendizaje (y reaprendizaje) continuo, son algunos de los disparadores que transforman nuestros criterios para tomar decisiones y nuestras metodologías de trabajo. Y esto va mucho más allá de la inversión.

A lo largo del viaje de un inversor en valor, tarde o temprano, comenzamos a dar los pasos necesarios para mejorar el proceso selectivo de acciones. Nos gustaría aplicarlos en forma retroactiva, habiendo hecho caso a algún consejo recibido e ignorado en el pasado, pero debemos consolarnos con optimizar el futuro.

Presentamos 11 giros habituales en la vida de un inversor en valor:

1) Del análisis técnico al análisis fundamental

Más de una vez se escuchan testimonios de quienes ingresaron al mercado de valores por la puerta equivocada, generalmente siguiendo los consejos del vendehúmos de turno. Solo después de un buen castañazo como traders, abrieron los ojos ante el único método sensato para obtener rentabilidad con la bolsa de valores a largo plazo.

2) De la diversificación a la concentración

En otra entrada profundizamos sobre este eterno dilema: diversificar o concentrar.

Es común (y recomendable) que el inversor novato diversifique su cartera lo máximo posible (aunque en un número de empresas controlable), ya que en la etapa de aprendizaje suelen abundar los errores y las pérdidas.

Posiblemente pretenderá concentrar un poco más, según la aversión al riesgo individual, a medida que se va puliendo como inversor, acumulando convicciones y transitando un par de crisis económicas con caídas precipitadas que ponen a prueba su estómago.

3) De copiar ideas ajenas a la diligencia debida

Otro error común en principiantes es confiar demasiado en la tesis de un inversor profesional o particular, limitándose a mirar por encima alguna métrica de la empresa y precipitando una compra que nunca debió ocurrir.

Independientemente del origen de la idea, siempre es necesario estudiar a fondo las compañías elegidas. De esta manera, el inversor sabrá qué hacer en caso de turbulencias en el negocio o en la cotización y evitará caer en el sesgo de autoridad.

4) De screening de múltiplos a screening de fundamentales

Dime qué datos filtras en el screening y te diré tu nivel de experiencia como inversor.

El inversor novato buscará principalmente múltiplos bajos o caídas en la cotización, con suerte acompañados de otras métricas básicas que indiquen algún nivel mínimo de rentabilidad o balance saneado.

La evolución lo llevará a poner el filtro al servicio puro de la calidad. El precio se mira después.

5) De empezar por la cotización a empezar por el modelo de negocio

Vinculado con el punto anterior, Warren Buffett dijo alguna vez que lo último que mira cuando analiza una acción es el valor y el precio. Un inversor avanzado prefiere encontrar negocios extraordinarios y luego aprovechar la volatilidad o algún cimbronazo del mercado para comprar a precios razonables.

Mientras tanto, el novato empieza por el precio. Busca lo barato y luego se fija en las características del negocio.

6) De comprar barato a comprar calidad

El deep value es otra puerta de entrada, en especial para quienes iniciaron este camino con “el inversor inteligente”, de Benjamin Graham. Se trata de una estrategia válida para experimentados, pero solo apta para quienes se especialicen en transitar caminos plagados de trampas de valor, aceptando que más de una vez caerán en ellas.

El común de los mortales, en caso de preferir un sueño nocturno más tranquilo, rápidamente descubrirá el estilo Buy and Hold, priorizando la calidad por sobre el precio.

7) De órdenes de compras a precio fijo a órdenes a mercado

El inversor hizo el análisis completo, dedicándole largas horas. Encontró por fin aquella compañía que reúne todas las características requeridas, después de buscar y buscar debajo de innumerables piedras. Decide que el precio actual es el que está dispuesto a pagar. Pero cotiza a 80,10 y al inversor no le gusta regalar centavos, así que pone la orden a 80,00 y se queda esperando.

Semanas después cotiza a 115, su orden no se ha ejecutado y ya no le parece tan barata. Haber dejado pasar la oportunidad le hace sentir un perfecto inútil.

El autor de esta entrada confiesa que en su momento le ha sucedido algo similar con Walt Disney (NYSE:DIS). Desde entonces, aprendió que solo se deben poner órdenes de compra a precio de mercado.

Imagen ilustrativa

8) De comprar ahora a esperar el precio adecuado

La mayoría de las veces la empresa es la adecuada, pero el precio no lo es. Toca esperar con paciencia. Un error frecuente es ceder ante la ansiedad y comprar precipitadamente, lo que deriva en un gran arrepentimiento cuando llegan la temporada de rebajas de Mr. Market.

Esto no solamente afecta a principiantes y no necesariamente les pasa a todos, aunque es algo que se puede aprender gracias a la experiencia.

9) De esperar la recuperación a asumir pérdidas

Vender a un precio inferior al de compra choca contra la aversión a las pérdidas del inversor. Asumir el error implica dolor.

Esperar a que el precio suba para al menos salir empatado cuando existen motivos para desconfiar de la empresa, es una equivocación doble porque la pérdida generada va acompañada de la privación de mudar ese capital a negocios prósperos. El costo de oportunidad es enorme.

Aprender pronto esta lección evitará daños significativos en la rentabilidad.

En la entrada motivos para vender una acción, profundizamos sobre esta cuestión.

10) Del stop loss a vender a mercado

El stop loss es una herramienta sin utilidad práctica para el inversor de largo plazo. Sirve, dejando de lado los motivos especulativos, para situaciones en las que no se tenga suficiente convicción sobre la empresa poseída en cartera. En cualquier otro caso, una bajada en la cotización suele ser un buen motivo para comprar más en lugar de vender.

La falta de convicción está más presente en quienes recién comienzan. La experiencia invita a vender a mercado cuando existen razones para deshacernos de una posición.

11) De vender cuando cambia el precio a vender cuando se deteriora la tesis de inversión

No solamente los traders venden cuando sube o baja el precio. Es muy común escuchar a inversores en valor, incluso con cierta experiencia, decir que vendieron una acción solo porque “estaba cara” y preferían tener el efectivo para aprovechar eventuales caídas. También están quienes sienten temblor en el pulso ante una caída significativa por un rumor o una tesis bajista sin fundamentos, y por eso venden.

Por supuesto que existen motivos para vender una acción, pero estos no tienen que ver directamente con el precio. Para profundizar en este punto, invitamos al lector a leer las entradas motivos para vender una acción y errores más frecuentes al vender.

La experiencia no solamente trae ventajas.

Los inversores tenemos propensión al exceso de confianza. Esto nos empuja a malinterpretar la información y dejar que nuestras emociones nublen nuestro juicio.

siempre sigue aprendiendo” (Charlie Munger)


Fuentes:

El inversor inteligente, Benjamin Graham, 1949

Pensar rápido, pensar despacio, Daniel Kahneman, 2012

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